
Pero de forma inesperada, se sacan de la manga "Una temporada en el infierno" en 1999, y todos ojos vuelven a mirar a Fangoria. En plena efervescencia del pop petardo y festivo, género que siempre habían cultivado a la perfección, se descuelgan con su disco más introspectivo, lleno de medios tiempos y con las letras más trabajadas que han salido de la mano de Canut. Alaska canta como nunca, con tono sereno y distanciado, como con despecho. Y Carlos Jean a la producción pule y da un nuevo sonido al dúo. Con este disco demuestran que los pasos andados durante estos años les han servido para alcanzar la madurez musical, y esa madurez suena de maravilla. Fangoria vuelven a tener a sus pies a crítica y público en su mayor golpe de genialidad que vuelve a sacudir el panorama musical nacional. El resto, hasta el reciente "El extraño viaje", es historia.















